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El ensayo de Luis I. Prádanos comparte una serie de valio-  consonancia con la máxima pedagógica del ecofeminismo

 sas reflexiones derivadas de su experiencia docente en cur-  de “aprender a vivir bien en común” (421).

 sos centrados en el ecofeminismo, señalando los problemas   Para concluir esta introducción, no queremos dejar de re-


 encontrados y explicando las soluciones implementadas en   ferirnos a algunos de los desafíos y limitaciones de las prác-

 semestres posteriores. Ya en la introducción Prádanos ad-  ticas ecopedagógicas en el contexto educativo actual. No

 vierte del error de enfocarse en el contenido en detrimento   se nos escapan las profundas contradicciones que surgen

 de la metodología en estas clases. Una adecuada estructu-  de intentar implementar estas metodologías en una insti-

 ración y planificación de las dinámicas grupales de discu-  tución, la académica, subordinada a los dictados del capi-


 sión y del curso en general son fundamentales para alcanzar   talismo neoliberal, como tristemente evidencia el asedio a

 el que debería ser objetivo principal de la clase ecofeminis-  las humanidades en la actual crisis de la educación superior

 ta: “generar un espacio de aprendizaje sanador donde las   estadounidense. Predicamos la importancia de otros sabe-

 prácticas de cuidado mutuo y cooperación sean cultivadas   res y cosmovisiones más sostenibles, pero lo hacemos desde


 constantemente” (405-406). En sus menciones a proble-  la posición de autoridad que nos otorga un sistema profun-

 máticas concretas, el autor alude a la alienación que algu-  damente eurocéntrico, de pasado —y presente— marcada-

 nas estudiantes experimentaron cuando las políticas provi-  mente colonial. Hablamos de transdisciplinariedad, pero

 da surgieron en la conversación, lo que causó un bloqueo   nos encontramos con silos departamentales que imposibi-


 que impidió una discusión sincera y constructiva del tema   litan el diálogo y la colaboración necesarias para desarro-

 en la clase. Al volver a enseñar el curso, Prádanos propuso   llar soluciones complejas y sistémicas a las crisis medioam-

 dinámicas y actividades orientadas a fomentar la inclusión,   bientales que afrontamos. Además, a la dificultad intrínseca

 la cooperación y la escucha activa, además del cuidado del   de evaluar los progresos del alumnado en ecoalfabetización


 propio cuerpo, con excelente acogida en las evaluaciones de   hemos de añadir el enfoque cortoplacista y acelerado de la

 estudiantes. Tras estos cambios, explica el autor, las discu-  educación superior. Un semestre, e incluso un año, resultan

 siones evidenciaron las diferencias conceptuales y filosóficas   insuficientes para cultivar debidamente habilidades funda-

 a veces insalvables de ambos movimientos, ecofeminismo y   mentales de la educación ecológica como la competencia


 provida, y el grupo no siempre logró evitar fricciones o di-  intercultural o la capacidad de desarrollar una relación pro-

 lucidar respuestas a preguntas como “¿De qué servía faci-  funda con actores comunitarios trabajando en cuestiones de

 litar-forzar que nazca nueva vida humana si no nos asegu-  justicia ambiental. No ayuda que el mercado laboral conti-

 rábamos de garantizar la existencia de un mundo capaz de   núe con la vista puesta en un mundo, el presente, que muy


 sostener dichas vidas?” (414-415). Sí que fue, sin embargo,   poco tendrá que ver con el futuro y con las destrezas y co-

 capaz de una exploración colectiva honesta y respetuosa, en   nocimientos que este requerirá de nosotras. A pesar de estas






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 Revist a  de  al ce s XXI                                            Número  7 , 2025
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