Page 437 - Revista2
P. 437

una industria estatal hasta finales del siglo XX. No había   cine clásico: el cine noir. A diferencia de Moix que acepta la

 competencia, la programación tenía como fin comunicar   “bella mentira” (92) de Hollywood, Gimferrer es más filo-

 “mensajes de identidad nacional” (62), y no importaban los   sófico en cuanto a las cuestiones de falsedad y autenticidad

 gustos de los televidentes. Puesto que no había mucho di-  que surgen del mito que es la América hecha de celuloide.

 nero para la producción autóctona durante esa época, los   En cuanto a las actitudes de los dos autores hacia los Esta-

 países europeos importaban programas de Estados Unidos.   dos Unidos, Benet Cros explica que lo único que les impor-

 Cuando la industria por fin se liberalizó y los países euro-  ta es el mito hollywoodiense, no el país que lo creó.


 peos empezaron a producir sus propios programas de fic-  En su ensayo “Nueva York en los tiempos del cólera: in-

 ción, se apropiaron de géneros estadounidenses y los adap-  mediatez y cosmopolitismo en  Ventanas de Manhattan”,

 taron para reflejar sus propias realidades políticas, jurídicas,   Antonio Gómez López-Quiñones analiza la experiencia que

 económicas, y sociales. Medina examina los siguientes gé-  es Nueva York en la novela de Antonio Muñoz Molina. Gó-

 neros en su ensayo: soap opera, ciencia ficción, telerrealidad,   mez expone la influencia de Heidegger en las ideas de Mu-


 TV movies, y sitcoms, y apunta que Estados Unidos, en sus   ñoz Molina sobre la inmediatez y explica que este tipo de

 géneros de televisión, ha proporcionado al resto del mundo   retórica se revela en las experiencias del narrador en mu-

 modelos universales en vez de etnocéntricos.     seos y en sus caminatas por la ciudad. La inmediatez que el

 Los próximos cuatro ensayos forman parte del apartado   narrador experimenta en sus paseos se describe como una

 sobre la literatura. En “Terenci Moix, Pere Gimferrer y el   “colisión privilegiada entre los órganos sensoriales y la ma-

 cine clásico de Hollywood”, Carlota Benet Cros explora el   terialidad citadina” (107) que resulta en la creación de una

 papel que Hollywood ha desempeñado en la producción li-  nueva imagen de la urbe que se produce en el momento de

 teraria de los dos autores barceloneses. Para Moix y Gim-  experimentarla (sin el peso de antecedentes o historias pre-

 ferrer, el cine clásico fue una parte imprescindible de sus   vias). Gómez describe el cosmopolitismo como una “prácti-


 juventudes, proporcionándoles un escape de la pobreza y   ca cultural [que] exige…el afán de la incorporación y la pre-

 oscuridad de la Barcelona de posguerra y dándoles paso a   disposición positiva hacia lo nuevo” (111). Explica que el

 un mundo de ensueño y modernidad. En su obra El día que   “cosmopolitismo multiculturalista” que caracteriza a Nue-

 murió Marilyn (1969), Moix usa la figura icónica de Mari-  va York es un “discurso oficial” (115) que proyecta armonía

 lyn Monroe para comunicar la importancia del sueño ame-  y aceptación mientras que encubre realidades más sórdidas


 ricano hollywoodiense para los jóvenes españoles de la pos-  como la desigualdad, la pobreza, y la fragmentación. Al de-

 guerra y la fragilidad de ese mismo sueño. Mientras que   jar que la ciudad de Nueva York se revele en el momento de

 Moix incluye a actores y personajes del cine clásico en sus   experimentarla, Muñoz Molina nos da una representación

 obras, Gimferrer, en su poemario La muerte en Beverly Hills   más fidedigna, o por lo menos más inmediata, de lo que es

 (1967), prefiere crear un ambiente que evoca un género del   la ciudad en su núcleo.






 436                                                                                                          437
 Revist a   de   alces   XXI                                  Número  2 , 2014-2015
   432   433   434   435   436   437   438   439   440   441   442