Page 287 - Revista7
P. 287

explotación ecológica. Para Moore, ni siquiera la mayoría   han convertido en refugiados del desarrollo constituyen co-

 de los seres humanos pertenecen a este grupo minoritario   munidades no-imaginadas por el estado-nación (“Unimagi-

 del antropos —sólo ciertos hombres blancos que son terra-  ned” 62). Es decir, son grupos desplazados y olvidados fá-


 tenientes—. Por ende, la civilización moderna se convierte   cilmente porque sólo pertenecen a la Naturaleza Barata, y

 en un proyecto económico al beneficio de una minoría pa-  no cuentan en el imaginario político de antropos.

 triarcal, racista y especista. Mientras tanto, la mayoría de los   Para enfocarnos en un caso específico, investigamos el caso

 seres humanos han sido excluidos de los beneficios de dicho   de Berta Cáceres, una activista hondureña asesinada el 3 de

 proyecto e incluso privados de su humanidad misma, con-  marzo de 2016 mientras defendía el río Gualcarque, un río


 virtiéndose en mercancías junto con el territorio mismo. Es   sagrado para su pueblo lenca, ante la amenaza de una mega-

 decir, el antropos del Antropoceno no coincide con la hu-  presa. Desde mi punto de vista, una lección enfocada en los

 manidad entera, sino con el grupo minoritario que explota   asesinatos de lxs ecologistas tiene que empezar por una serie

 económicamente a la mayoría. Si la Naturaleza Barata cons-  de preguntas irresueltas, como muchos de los crímenes mis-


 tituye la base de la acumulación capitalista, es también una   mos: ¿en qué consiste narrar el asesinato de una ecologista,

 fuente que se agota hoy en día, generando nuevas formas de   matada por una banda de criminales poderosos y descono-

 precariedad que van generando riesgos y emergencias críti-  cidos? ¿Cómo se enseña? ¿Cómo se aprende? ¿En qué con-

 cas en una escala planetaria, incluyendo el desplazamiento   siste ser testigo? ¿Cómo se debe dar testimonio? Este tipo de


 masivo y el colapso ecológico. A causa de los límites pla-  pregunta no sólo nos hace pensar en nuestras propias pos-

 netarios, algún día las fronteras extractivas se tendrán que   turas sino también en las cuestiones de género —ya sea lite-

 cerrar (Moore 76-93). Lamentablemente, este cerramiento   rario o periodístico—. Cité, por ejemplo, al escritor chile-

 fronterizo hoy en día sigue generando varias epidemias vio-  no Roberto Bolaño, cuya novela 2666 (2004) contiene una


 lentas y fugas masivas.   parte basada en los crímenes de Ciudad Juárez durante los

 Para estudiar lo que implica la precariedad contemporá-  años 90. Creando una masiva escala ficticia, su texto sólo

 nea, mi clase de justicia ambiental incluye una serie de lec-  consta de un registro de 112 feminicidios con breves des-

 ciones enfocadas en los asesinatos de ecologistas que tratan   cripciones de cada crimen. Al leer tantas cifras de este tipo,


 de defender sus propios territorios ante la amenaza de los   ¿cómo podría continuar el análisis? En un ensayo breve,

 megaproyectos de desarrollo económico. Me pareció útil   Nixon relata su experiencia de escuchar la historia peruana

 incorporar el concepto de los refugiados del desarrollo, un   de un activista ecologista que sobrevivió una matanza. Cua-

 término que el antropólogo Thayer Scudder propuso para   tro de sus compañeros, protectores Asháninka del bosque,


 describir los desplazamientos creados por las megapresas   fueron asesinados por una banda maderera ilegal. El activis-

 (citado en Leslie 156). Para Rob Nixon, los pueblos que se   ta comenta que: “those people were dead to the eye before






 286                                                                                                          287
 Revist a  de  al ce s XXI                                            Número  7 , 2025
   282   283   284   285   286   287   288   289   290   291   292