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tan Ferré y Gayà, atrae sobre todo a una audiencia madura,   ción y, recientemente, por un fuerte activismo popular co-

 de entre cuarenta a ochenta años. El dato se corresponde al   lectivo. Polònia, determinado a no dejar títere con cabeza,

 menos en parte con la gradual e importante defección ac-  juega sin reparo con todo ello con su tendenciosa sátira po-

 tual de las generaciones jóvenes respecto de la televisión.   lítica: Desde el franquismo al neoliberalismo, desde la es-

 Pero es importante notar también y sobre todo que la me-  trella roja comunista a la estrella también roja de “Moritz;”

 dia de edad de audiencia de Polònia se sitúa alrededor de   y desde ambas, a la estrella azul independentista de la este-

 los sesenta años. Estamos, pues, ante una audiencia muy   lada catalana, el programa ridiculiza, hace suyo y explicita


 madura y local que en general no incluye a los nuevos in-  no solo el consumismo banal y espectacular de la política a

 migrantes o a los jóvenes indignados y que casi se corres-  partir de la era de la caída de las ideologías sino también su

 ponde generacionalmente con la del propio Soler (nacido   reemplazo.

 en 1965). Una audiencia por tanto que, a diferencia de los   De ese modo su intervención coincide en sus casi diez

 inmigrantes y los muy jóvenes, nutre su imaginario político   años de recorrido —desde su emisión en TV3 en el 2006

 en el largo periodo que va desde los años ochenta hasta hoy   hasta hoy— con el imaginario colectivo de una generación

 con la experiencia del franquismo y de la transición.   (la de cincuenta-sesenta años) que vivió el franquismo, su


 La traslación de Moritz entre la estrella soviética a la in-  fin y el restablecimiento de la Generalitat, se desencantó de

 dependentista produce pues, un inesperado y tendencioso   la política, fue testigo del desmoronamiento de la URSS,

 juego de desmitificación general del estado moderno que   vio llegar las nuevas olas de inmigración, supo de los índi-

 recorre en paralelo el imaginario político de la audiencia,   ces de alta corrupción en la era del ladrillo y vivió la con-

 que vio y vivió en España el deterioro real y la posterior caí-  secuente degradación ambiental, sintió en su piel la crisis

 da de las ideologías marxistas. Una audiencia madurada (y   económica, y es ahora testigo, en el momento de la salida a

 envejecida) en y durante los años de la España democráti-  la arena de Podemos, del progresivo desmoronamiento del

 ca; es decir, desde el inicio de la transición al momento ac-  estado de derecho, sufriendo en carne propia la progresiva

 tual.  De 1975 al 2014 tal imaginario en Catalunya, ancla-  desaparición de las estructuras democráticas y del estado de
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 do en un contexto de estado moderno, como en el resto de   bienestar. A ello hacen referencia los muy crueles y diver-

 España, pasa por el desencanto, el escepticismo, la indigna-  tidísimos episodios dedicados al rey Juan Carlos I (con un

         espléndido Toni Albà caracterizando al Rey) y a la familia

         real, que explicitan sin ningún pudor no sólo la decadencia
 40  Ver los excelentes videos patrocinadores de la cerveza Moritz, de Bar-

 celona en cualquiera de los episodios del programa. El video de pro-  de la monarquía española sino también su inviabilidad. 41

 moción ha cambiado algo de estilo a lo largo de los años, pero mantie-
 ne todavía su eco marxi-soviético. Xavier Camós, del departamento de
 Marketing y Comunicación de Moritz es uno de los responsables de la   41  Ver por ejemplo el episodio sobre el Rey Juan Carlos, “El rei no s’em-

 estrategia de comunicación actual de la marca.  bruta” (“El rey no se ensucia”), encarando los alegatos de corrupción.





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 Revist a   de   alces   XXI                                  Número  2 , 2014-2015
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