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ta, en la España contemporánea, con una inmediata aplica-  desenvainar golpes aislados, mal coordinados y minorita-

 ción. La presencia y las cargas policiales se han extendido   rios de violencia sólo sirve para servir en bandeja titulares

 en ciudades como Madrid y Barcelona. Muchas de estas   a la prensa conservadora (la inmensa mayoría) y malgastar

 últimas han tenido un carácter desproporcionado. Tras los   energías en prácticas de fogueo bastante llamativas pero in-

 excesos de los cuerpos antidisturbios, se han depurado res-  consecuentes. Concuerdo con Dominick LaCapra en que

 ponsabilidades en casos contados, pero el mensaje social ya   el debate sobre la violencia sólo tiene sentido sin maxima-

 ha sido diseminado con nitidez.  Los gobiernos conserva-  lismos, en contextos reales, con sentido de la proporción y
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 dores tienen por delante un duro calendario “reformista” en   objetivos inteligentemente fijados (90-122). Hoy por hoy,

 un ambiente conflictivo. Este calendario no está, en reali-  cuando incluso formas de violencia simbólica (como el uso

 dad, sujeto a muchas variantes pues viene patrocinado/im-  de los “comunes”) o una violencia legalmente autorizada

 puesto por la Unión Europea. Los distintos cuerpos de se-  (como el derecho a la huelga) están en entredicho o son

 guridad han sido y van a ser movilizados para reprimir lo   coartadas, la violencia física sería inefectiva y se toparía con


 que se prevé como unos años de aguerrida querella social.    una respuesta aplastante.
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 En esta movilización no se van a escatimar medios ni efec-  En este panorama de cierto galimatías ideológico, titu-

 tivos en lo que, a todas luces, se asimila (alarmante y gra-  beos políticos, desorganización práctica, ilusiones bienin-

 dualmente) a un estado policial. Ante este estado de cosas,   tencionadas, fracturación interna y una fuerza antagonista

         reforzada en sus posiciones y herramientas de castigo, ¿qué

 18  La dureza con que se disolvieron las movilizaciones en los alrededores   significa practicar un anti-capitalismo o un nuevo radicalis-
 del Congreso de los Diputados en Madrid durante el otoño de 2012 fue   mo anti-capitalista? Como indica Žižek, hay que retornar al

 justificada por el carácter inviolable del depositario de la soberanía po-
 pular y sus representantes legítimos. Esta razón no puede ser sino una   principio de una nueva confrontación con un sistema que

 excusa, pues dicha soberanía ya había sido ultrajada y vendida mediante   ya derrotó, desdibujó e incluso se apropió (y se sigue apro-
 la intervención en la economía española por parte de organismos que,   piando) de la izquierda (radical). Si se desea reabrir un nue-

 en muchos de los casos, nadie ha votado. Evidentemente, el empeño con   vo ciclo contestatario debemos asumir que los ciclos tienen
 que se aplicaron los antidisturbios tiene otro origen: el miedo a que se

 extienda el ambiente contestatario de confrontación social y el deseo de   fases y que, en cada una de éstas, toca lo que toca. En una
 diluir dicho ambiente.


 19  En un momento de recortes a diestro y siniestro, el gobierno de Ma-  20  Ante el recrudecimiento de las protestas del personal sanitario en la
 riano Rajoy ha aumentado, en los presupuestos de 2012, un 1.780%   Comunidad de Madrid, así como ante los paros en el sistema de trans-

 (mil setecientos ochenta por cien) el gasto en material anti-disturbio. El   portes, Ignacio González ha pedido en diciembre de 2012 que se “regule
 gasto pasa de 173.670 euros a 3.26 millones (González). Además, la Co-  el derecho a la huelga”. Rosa Díez ha secundado esta petición. Cuando

 munidad de Madrid, en plena fase de privatización de servicios médicos,   se habla de regular este derecho, hay que recordar que éste ya está per-
 ha creado un cuerpo especial anti-disturbio denominado Los Bronces.   fectamente regulado y que, en realidad, lo que se solicita es re-regularlo

 Este grupo cuenta con 378 agentes y se suma a los antidisturbios que ya   para reducirlo y minimizar sus efectos (por lo que, evidentemente, de-
 funcionan en todo el territorio español (Barroso).  jará de ser efectivo).




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 Revist a   de   alces   XXI                                              Número  1 , 2013
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