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Por lo demás, no se trata de partir de una definición preci-  vida.  El segundo texto es mucho más reciente, de 2012, y
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 sa, sino más bien de señalar una serie de puntos de referen-  es una explicación y evaluación crítica de lo que su autor,

 cia que orienten la discusión.  Guillem Martínez, denomina “CT o la Cultura de la Tran-

 Teniendo en cuenta mi actividad profesional, preferen-  sición”. Este texto se localiza, por tanto, en el otro extremo

 temente interesado en la historia de la literatura, el prime-  del arco temporal en que se produce la normalización po-

 ro de estos puntos es de naturaleza teórica, a saber, mi des-  lítica del estado español, es decir, su adecuación a los es-

 acuerdo con el tipo de análisis que normalmente se recoge   tándares de las pseudo-democracias burguesas de Occiden-


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 bajo la etiqueta de cultural studies.  Las razones son varia-  te.  También hay una significativa diferencia de orientación
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 das, aunque quisiera subrayar rápidamente su doble fun-  temporal, pues el trabajo de Sánchez Gordillo se interesa

 ción consolatoria. Me refiero, por un lado, a su pretensión   por la cultura en conexión con la posibilidad de una futu-

 de solucionar mágicamente la pobreza de la esfera políti-  ra transformación de la sociedad, mientras que los trabajos

 ca en la sociedad capitalista (Mulhern 168); y, por otro, a   recogidos en el volumen editado por Martínez dirigen una

 su pasmosa capacidad para liberar a los investigadores de la   mirada retrospectiva a la constitución de unas pautas cultu-

 cultura de su sometimiento a las disciplinas académicas re-  rales que se asocian con el fracaso de un determinado pro-


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 lacionadas con las humanidades y las ciencias sociales (Rey-  yecto de sociedad.
 noso 47).   Entrando en el texto de Sánchez Gordillo, lo primero que

 En cuanto a los otros puntos de referencia que quisiera   se ofrece al lector es la siguiente tesis extraída de la propia

 destacar, iré señalándolos conforme vaya glosando un par   experiencia política del autor: no puede haber cambio so-

 de textos que, gracias a su diversidad, van a facilitar grande-

 mente nuestro trabajo. El primero de ellos se titula “La re-  3  Mi entendimiento del fenómeno de la movida se recoge en el artícu-

 vuelta cultural,” y es una sección que Juan Manuel Sánchez   lo consignado en la bibliografía; en el que, por lo demás, discuto acerca


 Gordillo, actual alcalde de Marinaleda, incluyó en un libro   de la relación entre política y cultura en cierta tradición liberal española.
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            Aunque habrá ocasión a lo largo de este trabajo para sustanciar el por-
 publicado en 1980 acerca del proceso político en marcha   qué de esta valoración, se puede entrar rápidamente en materia consul-
 por esas fechas en el citado pueblo sevillano. Y para poner el   tando la nota que Antoni Domènech dedica al oxímoron “democracia

 asunto en perspectiva, recordemos que este es el mismo año   burguesa.”

 en que se estrena Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón de   5  No cabe duda que el volumen en que se recoge el artículo de Martínez

 Pedro Almodóvar, ejemplo significativo de lo que termina-  es una evaluación muy crítica de los nombres y productos de la cultura

 rá por conocerse como la gran revuelta cultural de la mo-  que dieron para celebraciones sin fin durante los años 80 y 90 del pasa-
         do siglo. No obstante, mi impresión es que lo que preocupa a la mayor
         parte de los colaboradores no es tanto la quiebra del capitalismo posfor-
 2  Para una crítica bien razonada de los estudios culturales tal como se   dista en su versión hispana cuanto el fracaso de la Transición a la hora

 practican en el ámbito anglosajón y, en particular, en Estado Unidos,   de normalizar el país, o sea, de adecuarlo a los estándares del entorno
 aconsejo echar un vistazo al libro de Carlos Reynoso.  occidental.





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 Revist a   de   alces   XXI                                              Número  1 , 2013
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