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tales, irá forzando al resto de Europa a introducir la   entre manos’ es lo único relevante, de forma que la ‘perso-

 propiedad y el mercado capitalistas.  na’ y la ‘forma’ de conducirse respecto de ella, no significa,

         al menos ostensiblemente, gran cosa (Court Society 109). Es
 Como vemos, en principio nada impide hablar de prime-  conveniente retener este contraste para que podamos pen-

 ra modernidad en el caso del absolutismo, aunque el capita-  sar adecuadamente la naturaleza de la esfera pública abso-

 lismo brille por su ausencia en estas sociedades. Investigacio-  lutista, tan diferente en su visión de la representación cul-

 nes previas a la intervención de Brenner ya habían señalado   tural de la que predomina en la esfera pública capitalista.

 el desarrollo en el contexto cortesano de conductas y actitu-  Así, para la primera, la representación cultural es un fin en


 des que se podían describir adecuadamente con la categoría   sí mismo, mientras que para la segunda es un medio, o sea,

 de ‘individualismo nobiliario.’ Así, Elias, en su trabajo sobre   una manipulación retórica en el sentido específico que des-

 la sociedad de corte —que expande el argumento del proce-  cubrimos cuando comparamos la función última del anun-

 so civilizatorio en un contexto institucional más preciso—,   cio publicitario con los medios culturales que despliega.

 postula que las interacciones sociales en el entorno cortesa-  En resumidas cuentas, la obra de Elias es un análisis muy

 no están sujetas a una serie de imperativos que permiten ha-  completo de la estructura de la personalidad que se desarro-

 blar de una racionalidad cortesana. La extensiva regulación   lla durante el absolutismo —la personalidad del súbdito, en


 de la etiqueta y las ceremonias, del gusto y la vestimenta, de   breve— y, por tanto, de las formas de la subjetividad que

 los modales y el sentido del decoro, apuntan, por un lado, a   están en el origen del llamado sujeto moderno. Se trata de

 una restricción de la expresión espontánea de las emociones   una serie de innovaciones psicológicas que se pueden des-

 y, por otro, a un control calculado de la exterioridad en fun-  cribir en términos de una reordenación sustantiva del espa-

 ción de la naturaleza de la interacción social en que la per-  cio mental que el súbdito hereda del vasallo. Esta reordena-

 sona está inmersa (Court Society 111). Elias también llama   ción va en el sentido de un incremento en la capacidad para

 la atención sobre el diferente tipo de racionalidad que ca-  manipular imaginariamente el eje temporal que conecta el


 racteriza la conducta del cortesano. Así, lo que para la men-  pasado con el futuro desde el presente, con el correspon-

 talidad capitalista aparece como un doblegarse mecánica-  diente aumento en la habilidad de las personas para distan-

 mente a unas formas de comportamiento externo, es para el   ciarse del aquí y ahora y del reforzamiento de su capacidad

 cortesano una expresión de que, en toda interacción social,   de visión y previsión. Estas innovaciones tienen su origen,

 la primacía la tiene la supeditación de todos sus componen-  claro está, en cambios en la experiencia social provocados

 tes al estatus o poder de la persona implicada en relación a   por la aceleración del tiempo histórico. Para resumir: unas

 otras. De esta manera, la conducta del cortesano resulta ser   relaciones políticas cada vez más impersonales, una comu-

 la opuesta de la actitud reificada del capitalista. Para éste, el   nidad política que sólo es abarcable por la imaginación y el

 ‘qué’ tiene primacía sobre el ‘cómo.’ Igualmente, el ‘asunto   entendimiento, unas interacciones sociales menos espontá-








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 Revist a   de   alces   XXI                                              Número  1 , 2013
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