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de la mina de Aznalcóllar (1998) y el desastre del Prestige   tas desde el anarquismo español y el comunismo libertario

 (2002), que actuaron como catalizadores de la movilización   que aspiraban a equilibrar la disponibilidad de recursos na-

 social y contribuyeron a una mayor conciencia ambiental.  turales con el crecimiento demográfico, varias décadas an-


 Aunque el movimiento ecológico en España se conso-  tes del informe The limits to growth (1972) encargado por el

 lidó más tarde que en otros países desarrollados —donde   Club de Roma, cuya coautora principal fue Donella Mead-

 ya existían organizaciones conservacionistas desde el siglo   ows (Riechmann 334).

 XIX—, la historia peninsular ofrece múltiples precedentes   ALCESXXI nunca ha sido un colectivo ajeno a estas di-

 del ecologismo moderno. Se documentan defensores tem-  versas tradiciones, puesto que su vinculación con el eco-


 pranos de los bosques ibéricos y de los recursos pesqueros   logismo y los movimientos sociales siempre ha sido prio-

 en el siglo XVII (por ejemplo, la defensa de la pesca tradi-  ritaria. Por esta razón, el colectivo siempre ha reiterado su

 cional frente a la pesca de arrastre) y la notable influencia   invitación al profesorado para trabajar con un pie en la uni-

 del krausismo promovido por Giner de los Ríos en el siglo   versidad y otro en la calle. Desde sus inicios, el afán de ex-


 XIX (Fernández 13–30). Los krausistas concebían la natu-  plorar y comprender mejor la relación entre ecología, eco-

 raleza como un todo armónico, y promovieron una renova-  nomía y cultura ha sido una preocupación central, por lo

 ción pedagógica basada en la experiencia: excursiones, clases   que resultó necesaria la creación de un espacio multi-, inter-

 al aire libre y una educación integral, científica y humanista   y transdisciplinar para explorar estos temas de forma cola-


 que fomentara el aprendizaje por observación y el contacto   borativa. Dicho anhelo se expresa tanto en la investigación,

 directo con el entorno. Mediante la razón, la educación y   la edición y la producción cultural (literaria, cinematográfi-

 la pedagogía experiencial, aspiraban a forjar relaciones más   ca y artística), a las que han contribuido numerosas perso-

 armónicas y respetuosas con la naturaleza frente a un enfo-  nas del colectivo, como en la búsqueda de nuevas formas de


 que meramente utilitario, configurando así un anteceden-  abordar la enseñanza de estos temas dentro y fuera del aula.

 te de la ecopedagogía moderna. Más aún, Giner de los Ríos   Sin duda, es esta segunda aspiración la que da pie al presen-

 anticipó concepciones que han sido interpretadas como re-  te número de la revista, cuya sección temática especial ha

 conocimiento de la dignidad jurídica y moral de la natura-  sido coordinada y coeditada por tres especialistas en ecope-


 leza y los animales (Varela 86). En este marco, la influencia   dagogía: Gonzalo Baptista, Alberto López Martín y Chris-

 del krausismo, a través de Giner de los Ríos y la Institución   tine Martínez. Por todo ello, es un honor para ALCESXXI

 Libre de Enseñanza, se erige como un referente importante   poder presentar este número.

 en la historia intelectual, cultural y política española desde   En torno a 2010–2011, cuando se fundó ALCESXXI,


 finales del siglo XIX hasta la Segunda República y la Guerra   las inquietudes ecológicas recibían escasa atención en el

 Civil. Asimismo, en esa época también surgieron propues-  ámbito del hispanismo peninsular —y aún menos en los






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 Revist a  de  al ce s XXI                                            Número  7 , 2025
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